Aprendiendo a vivir en plenitud

Vivir en plenitud
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En nuestra vida diaria, estamos tan acostumbrados a realizar actividades como parte de nuestra rutina, que nos volvemos seres mecanizados; y pocas veces nos detenemos a pensar en lo que en verdad necesitamos para ser felices y no nos damos el tiempo suficiente de disfrutar lo que en verdad nos agrada. Nuestro día a día, esta tan marcado por horarios, agendas, compromisos por cumplir y actividades por hacer, que en ocasiones el día no alcanza para abarcar tanto como quisiéramos. Aunque al final siempre hay un mañana para terminar esos pendientes que muchas veces quedarán inconclusos.

Gastamos tanta energía en sobrevivir que es agotador y exhaustivo, para nuestro cuerpo, mente y espíritu; el dar tanto, cumplir con todo y no sentir a cambio una satisfacción como recompensa. Continuamente nos esforzamos de más para obtener metas, beneficios económicos, nivel en un estatus social, reconocimiento y aceptación, son tantas cosas que vamos perdiendo el rumbo de lo simple y maravilloso de la vida.

Y si a esto le sumamos el gran auge de las redes sociales, que nos alejan tanto de la realidad y por lo que perdemos momentos importantes al estar pegados al celular, tablet y computadora, que nos volvemos esclavos de la tecnología; sin notar que se nos van pasando momentos de convivencia real y directa, con nuestra familia, con nuestros hijos y amigos. Estamos con las personas sin estar, por la interferencia de una red social, con la ansiedad de mostrar donde estamos, con quien, que comemos,a donde viajamos y mostrando siempre nuestro mejor perfil, es una lucha constante por ser aceptados, populares y tener los suficientes seguidores que alimenten nuestro ego. Nos olvidamos de disfrutar los momentos verdaderos de nuestra vida, esos momentos que no se repetirán y tal vez algún día añoraremos; dejemos de respirar frente a esa “pantalla” que nos absorbe de la realidad y que proyecta muy poco de nuestra esencia.

Necesitamos parar, tomar un tiempo para nosotros, para crear conciencia de la importancia de “vivir”, de disfrutar, de estar presentes en cada momento de nuestra existencia, de compartir, de ayudar, de apreciar hasta lo mas simple del día, para finalmente ser mejores personas cada día. Sobrevivir nos permite seguir avanzando, llegar a metas y objetivos, pero tal vez sin la recompensa y el entusiasmo de estar presentes en cada momento, dejamos de valorar lo más importante, perdemos esa ilusión que nos motiva a esforzarnos, nos conformamos con lo básico, subsistimos a situaciones y experiencias; razón por la cual, la rutina se vuelve parte de nosotros.

Porque no aprender a “VIVIR” puede ser más sencillo y menos estresante; pero es complicado aprender a soltar, a valorar hasta lo más simple, a quejarnos menos y hacer más, a ser más agradecidos, a divertirnos sin razón, a reír por cualquier motivo, a querernos más y querer más, a valorar a las personas que nos rodean, a convivir con nuestra familia, a darnos tiempo para nosotros, a hacer locuras, a apostar por nosotros mismos, a festejar nuestros logros, a perseguir sueños e ilusiones por muy inalcanzables que parezcan, a comprometernos a disfrutar de cada instante.

Tenemos que aprender a vivir antes de que sea demasiado tarde, muchas cosas pueden pasar, el tiempo no se detiene, a veces necesitamos pasar por experiencias difíciles para darnos cuenta de la importancia de estar aquí, de estar vivos, de ser afortunados y bendecidos, de despertar otro día más con otra oportunidad. Porque por muy difícil que sea la situación que estamos viviendo ahora, tenemos la opción de elegir y de hacer reajustes en nuestra vida, ¿Porqué malgastarla y conformarnos solo en sobrevivir? La vida es tan simple e increíble que no deberíamos complicarnos en el camino; fluyamos con ella y confiemos en que nos esperan momentos, personas y cosas maravillosas por llegar en un futuro, pero por lo pronto detengámonos en este justo momento donde nos encontramos ahora: el presente.

La vida y el tiempo no se detienen por nadie, ni por nada, aprovechemos de cada día las oportunidades que ofrece y sigamos adelante sin arrepentimientos, porque cada experiencia deja un aprendizaje ,y siempre es mejor haberlo intentado todo que quedarse con la duda, arriesguemos a vivir en plenitud por el resto de nuestra existencia.

Crédito de la foto: visualhunt

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Margot
Nací el 17 de Septiembre de 1980 en la ciudad de Querétaro. Estudié la Licenciatura en Moda e Industria del Vestido en la Universidad del Valle de México.

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