Si festejé mi boda con amigos, mi divorcio también

Si festejé mi boda con amigos, mi divorcio también
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Tengo la fortuna de haber asistido a un evento algo muy poco común, raro, extraño y bizarro para algunos otros. A lo largo de mi convivencia con personas y amigos de diferentes culturas y latitudes, nunca, ninguno de todos ellos me había invitado a celebrar una “fiesta de divorcio”. Si, ya se lo que están pensando, en un principio suena raro, extravagante, muy moderno y si, tentador también.

La persona que se divorció es mi amiga y me pidió que estuviera libre ese día para que le ayudara con la organización de su fiesta. Ya saben, preparar mojitos y daiquiris, acomodar el lugar y contar con buena música. A veces las cosas no resultan como lo deseamos. Años atrás, mi amiga que es de nacionalidad francesa, se había casado con su ahora exmarido por amor y también por la facilidad que otorga este tipo trámites o contratos legales. Bueno, lo importante es que puedes vivir en ambos países sin problemas de visas y pasaportes. Mi amiga, francesa de nacimiento y mexicana por voluntad, encantada de la vida vivió cuatro años casada, en un principio muy bien, pero dicen que lo importante en una pintura son los detalles.

El romance y la magia se desgastaron pues tuvieron que separarse en el segundo año, pero no se separaron legalmente, así que, cuando la conocí no le podía creer que era una mujer casada. Tuvo que esperar dos años más para lograr su libertad, su autonomía, su re-independencia, su segundo aire. Para lo cual me llamó a festejar y hacer “una pedota” como decimos acá en México. Ella estaba feliz, se podía ver en su mirada, se podía escuchar en su voz con acento francófono, como desbordaba de alegría. ¡Caramba! ¡Qué fiesta aquella noche! Ella se defendía con el argumento “si se festejan las bodas e invitas a tus amigos, los divorcios también tienen que ser festejados, salud”. Y seguimos festejando.

En otra ocasión hablamos más sobriamente y me compartió su postura frente al matrimonio diciéndome que por ninguna circunstancia volvería a casarse con ninguna otra persona. Que el matrimonio no era para ella, y que se siente más feliz viviendo de forma independiente y si alguna vez se vuelve a enamorar de una persona, no cometería el error de casarse con ella, o vivir tan pegada, lo cual veo de una manera muy optimista y prudente de su parte. La verdad me mostró un nuevo horizonte en esto de las relaciones amorosas.

Para concluir, quiero recomendarles un excelente libro si tienen más interés en el tema de la soltería. Se trata de la autora Odile Lamourère titulado “Solteros de hoy el amor en tiempos de independencia” de la editorial “Amat”. Autora de varias obras sobre las relaciones hombre-mujer, casada y luego divorciada, madre de dos hijos, comparte sus recuerdos y experiencias sobre el matrimonio, el divorcio y todo lo que le rodea. Un texto muy completo.

Crédito de la foto:  profivideos a través de pixabay

Mauricio Javier Olalde y Ramírez
Soy oriundo de la ciudad de Querétaro, nací un septiembre de 1984. De niño me interesó el dibujo, la pintura, y las ciencias locochonas. Melómano por naturaleza y amante de la música. Estudié flauta transversal en la Universidad de Querétaro. Soy un viajero nato y de corazón alegre, me encanta conocer lugares nuevos, tradiciones, pueblos, gentes, comidas y bebidas. Curso la Licenciatura en Francés pues, aunque un poco tarde; me atraparon las letras, los idiomas y sobre todo las culturas.

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