Y según tu, ¿Cómo debería ser el amor?

Cómo debería ser el amor
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El amor forma parte de nuestra vida y con las invenciones sociales del 14 de febrero, no sólo se ha convertido en un sentimiento o emoción sino también en todo un producto listo para el mercado.

Lo cierto es que la mayoría de nosotras tenemos una idea de “cómo debería de ser el amor”, romántico, galante, gentil, platónico, cortés, fuerte, musculoso, salvaje, naco, corriente, etc., etc., etc… la cual se ajusta, mis queridas lectoras, a nuestros propios deseos y lamentablemente al amor no se le puede ordenar y pedir como quien va por un café a una famosa tienda donde se pueden hacer todas las combinaciones posibles.

Cada quien vive el amor acorde al mapa de referencia que hemos construido desde nuestra sociedad, nuestra familia, nuestras creencias, es más, hasta la religión entra en juego (en algunos casos) y ni qué decir de Disney que vino a generar una EXPECTATIVA de princesa desvalida y príncipe salvador. Si en mi mapa identifico que los hombres que “abren las puertas de los autos” son caballerosos mi brújula buscará estos sujetos, pero si en mi mapa identifico los hombres puntuales son los más delicados, ciertamente buscaré un modelito de estos. Para este sentimiento tan complejo no hay nada escrito, no hay ni buenos ni malos más bien existen en mi mapa los elementos que a través de mi educación han sido impresos como “lo deseado y esperado”.

Como sucede con la mayoría de los cuentos y con la vida real, la EXPECTATIVA al ser subjetiva (porque es tuya y de nadie más), tarde o temprano se confronta con la realidad y es entonces cuando el príncipe se parece más a un sapo que a un ser humano; viene la frustración, el enojo, la desilusión y las frases como “todos son iguales”. Pero, querida lectora, más bien tus EXPECTATIVAS son las mismas y a cada sujeto le cuelgas estas mismas como si fueran “santitos” siendo tus deseos los que se ven impresos en tu búsqueda de pareja sin darte la oportunidad de conocer al otro tal como es: sin que le cuelgues ningún milagrito. Así es como fabricamos nuestro hermoso autoengaño: yo pensé que era, no me di cuenta, jamás se comportó así… sólo son frases que se presentan una vez que este autoengaño se rompe y me permite observar a mi pareja en toda su plenitud, realmente como ES y no como yo pienso que DEBERÍA DE SER.

En mi experiencia profesional me han llegado muchas parejas en donde el “cómo debería ser” se mantiene como un parámetro: debería ser espontáneo, debería ser tierno, debería, debería, debería pero tu pareja no persigue tus “deberías” persigue sus propios deseos, sueños, proyectos, ilusiones y al estar junto a ti sólo busca compartirlos. No te ha buscado como pareja para que le digas cómo, cuándo y dónde.

Te propongo un reto: ¿Qué pasaría si en lugar de andarle colgando todas tus expectativas a tu pareja miraras hacia ti haciendo lo imposible por ser tu quien llene estos espacios? No te aseguro que tu relación esté libre de conflictos pero por lo menos dejarás de llenar la lista de requisitos que en ocasiones te impide disfrutar de la presencia del otro y al dejar fluir las cosas, invariablemente, serán mucho más sencillas.

Crédito de la foto: David Schiersner a través de flickr.com

Clara Chavarín
Soy orgullosamente egresada de la facultad de psicología de la UAQ y de la maestría en Terapia Familiar de la UVM. Por el momento estoy estudiando Terapia Breve que es fascinante e interesante. Trabajo en la Procuraduría del DIF del municipio de Corregidora en Querétaro donde me dedico a hacer varias cosas: dar terapia psicológica de manera individual, terapia de pareja, realizo peritajes psicológicos para facilitar procesos de custodia y divorcio así que, si requieres asesoría de este tipo con mucho gusto podré ayudarte.

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