Los hombres divorciados también lloran

hombre divorciado
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Dado el incremento de los divorcios podríamos decir que éste se ha vuelto más popular y ha sufrido algunas modificaciones no sólo en los procedimientos legales sino también en los significados sociales que envuelven al concepto. Claro está que estos significados están básicamente determinados por el género. No es lo mismo hablar de una mujer divorciada a hablar de un hombre divorciado.

A las mujeres se les tiene permitido, socialmente, hablar de sus emociones y expresarlas a sus redes de apoyo lo que consolida la relación de amistad ya que el grupo se siente con la necesidad de cobijar a la nueva divorciada: consejos, llamadas por teléfono, recomendaciones de abogados, psicólogos, hasta no falta la amiga que presenta a un nuevo susodicho para “el desquite”. Lo cierto es que este grupo y/o red social incrementa la presencia de recursos y apoyo psicoemocional y, por lo tanto, nuestra nueva amiga logrará salir de esta racha rápidamente o si no lo pasará más acompañada.

Pero los varones lo viven de diferente manera.

Socialmente, y aunque se lleguen a indignar por lo que voy a plantear, los varones no tienen este permiso de expresar sus emociones y, caballeros no me dejarán mentir, por lo general sus problemas se solucionan hablándolo con un amigo al calor de una cerveza. Al ser un género reservado no es tan fácil que los varones logren desarrollar estas redes de apoyo que surgen de manera natural en las mujeres. El varón sabe que su amigo lo apoya y con eso es suficiente aunque no lo llenen de consejos, llamadas telefónicas y recomendaciones.

Esto, claro, plantea nuevos retos para nuestro amigo divorciado que en ocasiones tiene que afrontarlo de forma solitaria. Empezamos por los nuevos cambios que van desde los nuevos desafíos económicos, dejar la casa, volver a casa de tus padres o de algún amigo, si puedes cubrir una renta, cuáles muebles dejas o cuales te llevas si es posible tener una separación “amigable” porque en muchas ocasiones bien te pueden dejar sin nada. Las amistades hechas entre tu pareja y tú, preguntarte si asistes a ciertas reuniones o no, explicar tu nueva situación social, buscar nuevas amistades en conjunto con toda la ansiedad, miedo e incertidumbre de empezar de nuevo desde cero.

Contrario a lo que se cree, el desafío de ser un hombre divorciado no es fácil.

¿Cómo afrontarlo? Si te detienes a tocar tus fantasmas te darás cuenta que estos pueden desaparecer, así que deja de querer que huir de ellos puede ser una buena opción. Empieza por aceptar no sólo tu nuevo estatus social sino también el hecho de que ahora estas SOLO que, a pesar de todo lo hermoso, duro, difícil o maravilloso de tu relación ésta ya termino y que ahora es necesario volver a trazar un nuevo plan de vida, un nuevo proyecto.

Definitivamente el pensar en ir a terapia es la mejor opción, no porque los amigos y las chelas no lo sean, pero como bien lo dice Odin Dupeyron “la terapia debe formar parte de la canasta básica”.

Crédito de la foto: Kat Northern Lights Man a través de flickr.com

Clara Chavarín
Soy orgullosamente egresada de la facultad de psicología de la UAQ y de la maestría en Terapia Familiar de la UVM. Por el momento estoy estudiando Terapia Breve que es fascinante e interesante. Trabajo en la Procuraduría del DIF del municipio de Corregidora en Querétaro donde me dedico a hacer varias cosas: dar terapia psicológica de manera individual, terapia de pareja, realizo peritajes psicológicos para facilitar procesos de custodia y divorcio así que, si requieres asesoría de este tipo con mucho gusto podré ayudarte.

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